jueves, 24 de noviembre de 2011

Foro de Realidad Sociopolítica

En el marco del vigésimo segundo aniversario de los Mártires de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, se llevó a cabo, el pasado lunes 14 de noviembre, un Foro de Realidad Sociopolítica, donde se abordó el tema de “Elecciones en Centroamérica: cambios y continuidades”. Con un buen marco de público arrancó la actividad que dio los puntos de vista de los ponentes invitados.

El Foro de la Realidad Sociopolítica “Segundo Montes” busca ser un espacio para compartir reflexiones y aportar ideas que sirvan para el análisis amplio y profundo de las realidades centroamericanas. Asimismo, busca contribuir a los procesos de cambio social y a la creación de nuevas formas de entendimiento y construcción de acuerdos (Solito, Nancy 2011).

El primer ponente de la noche, fue Ricardo Sáenz de Tejada, un politólogo de nacionalidad guatemalteca. Su ponencia, se vio guiada por la experiencia peculiar del sistema político del vecino país centroamericano de Guatemala. Siendo un punto que llamó mucho la atención, el de los pueblos indígenas de Guatemala y su rol dentro de la política de su país.

También, hubo representación de la UCA de Nicaragua. Manuel Ortega, quien funge como director del Centro de Estudios Socioculturales habló sobre el proceso llevado hace algunos días en Nicaragua, que dio como ganador de un nuevo periodo al actual presidente Ortega.
Finalmente, Álvaro Artiga, director de la Maestría en Ciencia Política de la UCA El Salvador, realizó su ponencia. Esta giró en torno a las dudas que aún existen sobre la forma de votar en las próximas elecciones de nuestro país.

 Uno de los aspectos más importante, es conocer las experiencias de estos países en procesos electorales; máximo cuando estamos a meses de elegir a diputados y alcaldes. Gracias a este foro, los asistentes pudieron conocer experiencias que podrían ser aplicadas en nuestro país en futuras ocasiones.

Luego de las intervenciones, se abrieron los micrófonos para la participación o preguntas de los asistentes. Y es que la importancia de realizar estos foros pasa por la información que adquiere la juventud. Somos los actores principales de la política, quienes deben tomar decisiones sobre los líderes que gobiernan nuestro país. 

Fuente

Prohibido olvidar

Hace veintidós años, personas que recibieron órdenes de superiores que pensaban callar la voz del pueblo, asesinaron a unos sacerdotes Jesuitas en las instalaciones de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Los asesinaron con lujo de barbarie. Segaron la vida del padre Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Armando López, Joaquín López y López (todos sacerdotes Jesuitas) y también a dos mujeres que estaban en la hora, lugar y día equivocado; Elba y Celina Ramos. El único sobreviviente de aquella fatídica e inolvidable noche, fue el esposo de Elba Ramos.

 Año con año, cada uno de los ocho asesinados aquella noche del 16 de noviembre de 1989, son recordados con una vigilia. A esta, asisten muchas personas que son quienes mantienen vivas las enseñanzas de cada uno de ellos. Actúan en base a sus pensamientos y sueñan, como cada uno de los mártires, el conseguir verdaderos cambios sociales en el país.

Este año, la vigilia mantuvo un buen número de asistentes. Los preparativos comenzaron desde temprano. Y es que la primera actividad era la elaboración de alfombras. Varios grupos formados en la UCA y demás dependencias internas, elaboraron alfombras con diferentes diseños llamativos y que contenían un importante mensaje social para las personas.

Luego, cuando la noche caís, poco a poco la Universidad se fue llenando de personas del interior del país. La seguridad para el ingreso al evento fue un factor muy positivo; se hicieron minuciosas revisiones para entrar al campus. Durante el transcurrió de la noche, no se registró ningún hecho que lamentar.

Pero las actividades comenzaron. Una larga fila se comenzó a formar y poco a poco salieron para hacer un recorrido por los alrededores de la Universidad. Le llaman la Procesión de Farolitos. Con candelas en mano, con una luz fuerte y resistente, se recordó que nuestros mártires siguen siendo luz en un camino que parece ser largo y tortuoso.  

Luego, se llevó a cabo una misa solemne. Posteriormente, comenzó un acto cultural con varios grupos que llenaron la noche de acordes y notas musicales. Cada una, contenían mensajes que nos recuerdan la lucha que debemos sostener día a día por cambiar una realidad triste y sombría. Finalmente, con la participación de parte del Staff de Radio YSUCA, quienes hicieron una dramatización sobre el escenario del slogan del vigésimo segundo aniversario de los mártires. 




Bolsas Norman

Érase una vez, en un país llamado El Salvador, aconteció una catástrofe provocada, en primera instancia, por los mismos humanos. Llovió sin parar durante diez días. El sol no salía. El paisaje se veía desolador. La desgracia, vestida de muerte, llegó a los hogares de los salvadoreños que viven en las zonas más vulnerables del país.

 Rápidamente, en esfuerzos loables, el Gobierno de El Salvador comenzó a movilizar sus dependencias para llevar ayuda lo más pronto posible a los afectados. Los medios masivos de comunicación también se movilizaron y activaron sus diferentes franjas para hacer llamados a la solidaridad del pueblo salvadoreño. También, la comunidad internacional hizo efectiva ayuda inmediatamente.

Pero es importante recordar en este cuento que estamos a meses de elecciones para elegir a diputados y alcaldes. Personajes propios del folclor salvadoreños. Algunos, deberían estar ya en museos, otros, trabajando en sus profesiones ¿por qué? Simplemente porque no han hecho nada durante su permanencia en los puestos que el pueblo amablemente les ha cedido.

 Entonces, en la televisión y periódicos comenzaron a mostrarnos a personas que se comenzaban a lucrar con el sufrimiento ajeno. Llámense políticos, para ser más específicos. Cada quien sacaba su tajada.

Pero una persona, que ya tenía mucha fama de robarse cámaras a cada momento, comenzó a aparecer con mucha frecuencia durante estos diez días. Como olvidar aquella escena de un “naylon”, o cuando llamo a su antecesora “la reina de la basura”. Si, hablamos de Norman Quijano. Una persona que, si bien está haciendo muchos esfuerzos por rescatar la capital de país, se preocupó más por el ornato, pan y circo de los capitalinos, que por generar obras de mitigación para proteger la vida de las personas.

Pues bien, el señor alcalde salió a las comunidades más afectadas a buscar (con cámaras en mano para que quedara evidencia) escenas que logran sensibilizar a la población (para conseguir votos). Lo logró. Pero no quedó ahí. Luego, movilizo a sus amigos de la empresa privada para hacer uno de sus más grandes proyectos, y no era el metrobus ni las metrolanchas; eran las Bolsas Norman. Si bien contenían granos básicos, contenía algo muy importante en su fachada. Y es que la cara de quien las entregaba, llámese don Norman, no podía faltar, por aquello de que los salvadoreños podrían votar por caras en las próximas elecciones.  Por ello, juntos a frijoles, azúcar y arroz, la cara de Norman Quijano adorno las bolsas solidarias entregadas por la alcaldía municipal de San Salvador a los afectados por las tormentas… fin.


Acordes de recuerdos

Hace más de 20 años, unos sacerdotes y dos mujeres ofrendaron su vida durante el recrudecimiento del conflicto armado en El Salvador. El caso es conocido como “El asesinato de los Jesuita”. Muchos esfuerzos se han hecho por conseguir la justicia, pero lastimosamente no ha llegado todavía.

Sin embargo, año con año, la Universidad Centroamericana “José Simeón Caña” recuerda a quienes ofrendaron su vida por amor a una tierra sufrida. Este año, no fue la excepción. Y es que el pasado miércoles 9 de octubre se realizó un Homenaje Artístico para recordar con muestras artísticas a nuestros mártires.

El primer grupo nacional en salir al escenario fue el Grupo Trova, quienes deleitaron a los asistentes y rompieron el hielo. Sus acordes inmediatamente llenaron el auditórium Ignacio Ellacuría.

 Luego, el turno fue para un grupo que ya es parte de una historia rica en cuanto a su lucha por transmitir mensajes cargados de contenido social a los salvadoreños. El grupo Exceso de Equipaje, de la mano del maestro Paulino Espinoza, en jarana y voces, el maestro Juan Carlos Berrios en teclados, Héctor Vázquez en   guitarra y la voz de Claudia, deleitaron a los asistentes con cantos que recuerdan los hechos acontecidos en nuestro país, pero que invitan a una verdadera reflexión.

Para ir finalizando el evento, el grupo de Danza Contemporánea de la UCA saltó al escenario. Con sus movimientos, súbitos y violentos, llevaron un mensaje de esperanza a los asistentes.

Finalmente, se trasmitió un documental elaborado por un cineasta italiano que retrata acontecimientos del conflicto armado en nuestro país. Retrata de una manera completa la vida de uno de los líderes más representativos de la lucha y espíritu de la guerra civil. Me refiero a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a quien muchos llaman: San Arnulfo de América. A él, al obispo mártir, que acompañó a un pueblo sufrido y oprimido por aparatajes de los cuerpos armados de esa época, se dedicó también el homenaje.

Fue, la muestra artística, un claro ejemplo de que el arte puede utilizarse como denuncia social. Podemos desahogar y denunciar hechos sobre el escenario. “No basta rezar”  dice una canción de un grupo famoso de Venezuela. Y es así. Hay que luchar por conseguir verdaderos procesos de cambios en nuestro país. Recordar que personas de bien ofrendaron sus vidas con la esperanza de abonar a esos procesos. No podemos esperar cambios sin poner de nuestra parte.