lunes, 31 de octubre de 2011

Violencia imparable

Tras las lluvias, llegan las malas noticias. La destrucción y ruinas que han dejado la pasada catástrofe están siendo eclipsadas por los nuevos repuntes de violencias en diferentes puntos del territorio nacional. La lluvia seso, pero el dolor y sufrimiento en las familias salvadoreñas continúan apareciendo a diario.

El pasado fin de semana pasado se reportaron, según datos de la Policía Nacional Civil, un total de 31 homicidios en todo el país. Los escenarios son variados, desde un crimen de 4 personas en una cancha en Nejapa, hasta un ataque armado en Ilopango que arrebató la vida de un menor de 16 años y una señora. También, en Apopa dos personas fueron brutalmente asesinadas. Finalmente, otros asesinatos individuales se suscitaron en Santa Ana, San Miguel, La Libertad, entre otros.

Lastimosamente, los esfuerzos realizados por las autoridades de seguridad no dan muestra de resultados. En el 2010 se registraban, en la misma fecha de ahora, 3,358 muertos. Un año después, se registran 3,599 asesinatos. Estas cifras muestran que existe un significativo aumento y que, de nuevo a cuentas, no se ve una solución hasta la fecha para la mayor problemática que atraviesa el país hasta el momento.

¿Qué solución debe darse a este problema? ¿Quién debe darlas? ¿Quién debe proponerlas?  Dudo mucho que un diputado de la Asamblea Legislativa, conozca que es subirse en una 44 todos los días, o que camine por las calles de San Salvador. Considero que, si de verdad quieren darse soluciones, se debe escuchar al pueblo. Aun no se le da papel protagónico a la gente en la toma de decisiones, no se les toma en cuanta; únicamente en tiempos electorales.
Sin embargo, por ser una problemática que afecta a todos los sectores de la población humilde, es tiempo ya que se exijan verdaderos cambios en este aspecto. Nadie quiere cuerpos represivos a la violencia, pero si mayor eficacia en los aparatos estatales encargados de la seguridad civil.

A cuentas podrían traerse muchos casos que han generado convulsión en el país. Asesinatos como el de Ezequiel Cruz, músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador hace un año, el de Nelson Rivera, seleccionado nacional de futbol, entre otros, han generado reacciones en el momento, pero, con el pasar de los días, se olvidan y no se observan cambios en los patrones de asesinatos contra jóvenes.

Hay que seguir esperando. Las autoridades vociferan a los cuatro vientos sus planes de seguridad ¿Cuándo se verán cambios? Dependerá de ellos mismos que este accionar contra la delincuencia sea percibido por la población. 

Fuentes consultadas:

La Prensa Gráfica, El Salvador. 31 de Octubre de 2011.( Pag. 2,5)


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