lunes, 31 de octubre de 2011

Cincuenta dólares en granos verdaderamente básicos

En El Salvador, existe un programa llamado “Comunidades Rurales Solidarias”. Los beneficiados son pobladores de los municipios denominados de extrema pobreza. Se basa en la entrega de cincuenta dólares por familia. Con éste dinero, se pretende que los receptores compren víveres tales como: arroz, frijoles, leche, aceite, azúcar, etc. Sin embargo, la mayoría de aquellos que reciben la compensación económica no están bien inducidos en la manera correcta para invertir dicho dinero.

Un par de meses atrás, visité el departamento de Morazán.  Una zona con un alto índice de pobreza. Sin embargo (y en contraste con las casas humildes en casi todo el trayecto) me encontré con algunas edificaciones de estilo americano. Esas que se construyen con el dinero de las remesas. Al llegar al dpto. de Ozicala, mucho llamó mi atención la aglomeración de gente en una variedad de puestos instalados en el parque de aquel árido pueblo.  Desde carros de compañías transnacionales, vendedores de DVD piratas, lentes RayBan, etc. todos ofrecían (como en días de la colonia) espejos por oro.

¿Qué sucede? ¿Que están en feria o algo por el estilo? Pregunté. “No, acaban de entregar el dinero que regala el Gobierno. Son cincuenta bolitas. No caen mal”. La respuesta a mis dudas fueron despejadas por un lugareño. En un lapso de una hora, el parque quedó vacío. Entonces, los puestos comenzaron a desaparecer súbitamente. ¿Qué sucede? Es que las ventas se van a otro pueblo. Hay que seguir vendiendo, hay que seguir ganándose los billetes. En efecto, la próxima escala, es otro municipio donde se dirige el carro blindado con el dinero del proyecto.

La verdad nos dicta otra realidad. Al juzgar por lo visto, la gente no utiliza el dinero en necesidades básicas. Principal objetivo de los impulsores del programa. Lejos de hacer un bien, el Gobierno hace un daño. Siempre la misma historia: el cáncer del consumismo, nos distrae de las verdaderas necesidades. Resulta, que ahora a la canasta básica se le suman muchos “granos” más: el saldo para el celular, películas piratas, los churritos Diana, etc.

No obstante, el daño está en darle el dinero en efectivo a la gente. Cambiaría la situación, si los cincuenta dólares (entregados en billetes de cinco y diez), se les diera en equivalente a raciones de granos básicos. Cinco dólares de frijoles, dos dólares de azúcar, cinco de arroz, etc. Entre comer frijoles y pasar mandando mensajes de texto todo el día, considero que lo más lógico es cubrir las necesidades de alimentación.

 Ahora bien, bastaría con que las personas encargadas de ejecutar dicho proyecto salieran a los territorios. Que conozcan de primera mano lo que sucede. Con suerte, llegarán justo en el momento en que los parques se convierten en templos del consumismo, y la gente se desespera por gastar el dinero en cosas innecesarias. En vez del dinero, proveamos de víveres y herramientas de trabajo a las familias necesitadas. No basta con dar peces a la gente. Hay que enseñar a pescar. 

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